El pupitre en casa gracias a
internet.
Cada vez está más desarrollado un nuevo concepto de
formación que está revolucionando las tradicionales metodologías basadas en las
cuatro paredes del aula. A través de Internet y con una metodología innovadora,
es posible llevar el pupitre a la propia casa, a través de un sistema de
multiconferencias que permite a alumnos y profesores asistir a clase e
interactuar sin desplazarse a ningún lugar.
Es lo que ha conseguido la Fundación Vértice con la
aplicación de una metodología pionera denominada 'Onroom' a la formación
reglada tradicional. Lo ha puesto en marcha adaptándose a las necesidades
actuales del mercado laboral, facilitando el acceso a titulaciones oficiales a
personas desempleadas que, o no tienen estudios, o bien tras muchos años
trabajando en sectores gravemente afectados por la crisis económica, necesitan
formación para conseguir una reorientación laboral.
"Hoy día la mayoría de las ofertas de trabajo
exige como mínimo una titulación básica, y esta iniciativa quiere posibilitar
la reducción de tasas de desempleo, ofreciendo cursos que preparan para el
título de Graduado en ESO, para acceso a ciclos formativos de Grado Superior, o
para accesos a la Universidad para mayores de 25 y 45 años", recordaron en
este sentido.
Según Juan Cruzado, presidente de Fundación Vértice,
"el modelo formativo permite a cualquier persona que tenga un ordenador y
conocimientos básicos de informática, realizar el curso académico dentro del
entorno del Campus Virtual, a través de un sistema de multiconferencias en las
que los alumnos se conectan en directo a una clase, ven al profesor y la
pizarra tradicional directamente en su pantalla y pueden interactuar tanto con
él, como con los compañeros, realizando preguntas y aportaciones".
Además, a su juicio, tiene una serie de ventajas con
respecto a las clases tradicionales, como que las clases se graban, por lo
que el alumno podrá ver la clase después si un día no puede "asistir"
o verla tantas veces como desee, si necesita repasar o reforzar algún
conocimiento.
De este modo, el centro académico es el Campus
Vértice, que está abierto 24 horas todos los días. La clase es la
habitación. La pizarra, la pantalla del ordenador. El papel y el bolígrafo, el
teclado y el ratón. Sin embargo, los compañeros y el profesor siguen siendo
los mismos que si te desplazaras al centro.
Según asegura Juan Cruzado, "este sistema
democratiza la formación, haciéndola accesible a un mayor número de personas
que con el sistema tradicional tenían impedimentos por tiempo o distancias, y
lo que es más importante, con un considerable abaratamiento de los precios que
permite acceder a estos cursos a personas con escasos recursos
económicos".
Fundación Vértice tiene, entre sus fines sociales, el
desarrollo de nuevas metodologías formativas que permitan realizarse
profesionalmente a colectivos con dificultades de inserción laboral y la
investigación en la aplicación de las nuevas tecnologías de la comunicación a
la formación y el empleo.
Con este nuevo desarrollo metodológico está asumiendo
que la formación llegue a personas que, por razones económicas, de residencia,
de horarios, etc., tenían difícil acceso a este tipo de formación y ahora se
le facilita que lo puedan hacer desde sus propias casas.
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